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Software Patents vs. Copyrights




by:
Gonzalo J. Sanchez
Sanchez, Lupi & Associates - Buenos Aires Office

 
November 12, 2009

Previously published by Prensario TI Empresas on June 2005

Patentes de software vs. Derecho de Autor

En el mundo existe una tendencia hacia el patentamiento de software que no ha sido adoptada en Argentina. Este artículo analiza los argumentos pro y contra del patentamiento, quiénes los favorcen y quiénes no, la situación y tendencia actual.

EEUU permite expresamente el patentamiento de programas de computación. Argentina, en cambio, excluye a los programas de computación como invención patentable porque entiende que se trata de una elaboración intelectual sin carácter industrial, y les otorga protección mediante la ley de derechos de autor (ley 11.723). Esto quiere decir que no se puede patentar software, inclusive si se lo carga a una computadora o se lo presenta como un registro de un portador de grabación.

Que el software sea patentable o protegible mediante derechos de autor no es un tema menor, implica una enorme diferencia en la práctica. Como regla general, las patentes otorgan mayor protección que los derechos de autor, equivalente a un monopolio temporal. Por ello, muchos sectores intentan imponer el patentamiento como regla de protección, mientras que otros se oponen fervientemente.

En general, quienes fomentan el patentamiento del software son grandes empresas desarrolladoras que quieren la máxima protección para sus productos. En la vereda contraria, se encuentran quienes se oponen al patentamiento del software, en general pequeñas empresas, empresas que promueven el software libre, individuos, y en menor medida, algunas grandes empresas.

La tendencia hacia el patentamiento del software existe porque el derecho de autor no protege acabadamente al software. Mediante derechos de autor, se puede proteger la expresión de una idea, pero no la idea en sí. Desarrolladores de software pueden tomar esa idea y desarrollar nuevos trabajos, sin infringir derechos de autor de terceros. Estos problemas no se presentan con una patente, la cual otorga a su titular un derecho de explotación exclusivo de la idea por el período de vigencia de la patente, que es de 20 años.

Esta tendencia mundial hacia el patentamiento se ve reforzada también por una muy común estrategia de negocios defensiva. En ocasiones, existen puntos técnicos de contacto entre las intrincadas patentes de software que favorecen el cross-licensing entre empresas en conflicto por violación de patentes. Es decir, estas empresas se otorgan mutuamente licencias para explotar los aspectos técnicos en conflicto, y de esta forma evitan litigios.

Muchos argumentan que al tener mayor protección legal mediante la obtención de una patente, los desarrolladores se sienten más incentivados a crear nuevos productos, ya que saben que van a poder explotarlos con exclusividad por más tiempo, lo que justifica la inversión en investigación y desarrollo.

Asimismo, cuando se detecta una infracción a una patente, el titular puede perseguirla judicialmente y reclamar indemnizaciones mucho más elevadas que aquellas por violación de derechos de autor.

Por otro lado, quienes se oponen al patentamiento del software entienden que el mismo frena la innovación porque impide a otros usar y explotar una idea perteneciente a un tercero. También se fundamenta la oposición al patentamiento en que la protección que otorga la patente es territorialmente restrictiva y temporalmente inadecuada. La patente tiene validez territorial, es decir que vale dentro de la jurisdicción de la oficina de patentes. Para obtener validez mundial, el invento se debe patentar en cada jurisdicción. El proceso puede ser lento y costoso. Pequeñas y medianas empresas o individuos en general no tienen los recursos para afrontar este tipo de protección. En cambio, obtener protección mediante derechos de autor es mas simple y se logra generalmente cuando el software se publica (en algunos países se requiere registración para que sea oponible a terceros). Gracias a la Convención de Berna pueden protegerse los derechos de autor internacionalmente.

Se dice también que el plazo de monopolio de explotación de la patente de 20 años es muy largo. El software tiene una ciclo de vida muy corto, enseguida deviene obsoleto, por lo cual un monopolio de explotación por 20 años no refleja la realidad del software.

Finalmente, otro argumento en contra del patentamiento, es el costo. Resulta más costoso obtener una patente y obtener protección legal cuando se viola una patente que cuando se infringen derechos de autor. Esto es así, ya que en muchos países los abogados especialistas en patentes tienen que estar registrados y habilitados para tratar estos temas, por lo cual sus honorarios suelen ser mayores. Por ejemplo, el costo de litigar una violación de patente en EEUU, donde se reclame una indemnización que oscile entre USD 1.000.000 y USD25.000.000, es de aproximadamente USD 1.500.000. Esto implica que a pesar de tener mayor protección legal, el pequeño y mediano empresario tienen menos protección en la práctica, a menos que estén dispuestos a, y puedan, gastar  importantes sumas para protegerse.

Pese a que la tendencia mundial es hacia el patentamiento del software, Argentina tiene cerrado el tema en el ámbito legislativo, ya que el software se considera no patentable. Se lo protege por derechos de autor, y en ciertos supuestos, también por la ley de marcas. Sin embargo, el debate continúa entre empresarios y estudiosos del tema.



 

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